La Era del Conocimiento

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A la etapa en que nos ha tocado vivir se le ha denominado de infinidad de maneras, de acuerdo con la técnica prevalente del que habla. Expresiones como la “era de la información”; “era de la globalización”; “sociedad postindustrial”; “era del desarrollo acelerado”; “era de la técnica”; “era de la innovación”; etc., se unen a otras tales como “era del frío”; “era de las energías alternativas”; etc. que han tomado las riendas de lo que en la década de los setenta se denominaba “era nuclear”, todas ellas como un intento, sin conseguirlo, de poner apellidos a la postrimería del siglo XX y el comienzo del XXI.

En un esfuerzo de síntesis, y además aceptado de una forma generalizada, a la época actual se le está denominando “Era del Conocimiento”, precisamente porque es el conocimiento el motor impulsor de todas las nacientes tecnologías, conocimiento que se genera en la mente de una persona y que adquiere un extraordinario valor añadido, al ser procesado por otras, generándose nuevos estadios de conocimiento. El conocimiento tiene por tanto que estar presente y ser accesible.

El impulso de la tecnología: las herramientas informáticas en la Era del Conocimiento.

Hasta la fecha el conocimiento se entendía como la capacidad de acumular datos, teorías y experiencias, casi siempre con carácter individual, difundiéndose una parte de ese conocimiento (casi exclusivamente la experiencia) a un reducido número de personas.

Desde hace escasos años y gracias al empuje de la herramienta informática se impulsa dentro de la empresa la función de aprendizaje.

Expresiones tales como: “…la capacidad intelectual es un activo intangible de las empresas que comienza a ser valorado de la misma forma que la situación financiera…”; “…tener voluntad de aprender…”; ”…establecer unos mecanismos de transmisión del conocimiento dentro de la organización…”; “…el capital más importante de la empresa no se ve, ni cotiza en bolsa,…”etc., aparecen cada día en publicaciones especializadas.

Infinidad de artículos y libros se han escrito últimamente sobre el tema, resaltando en todos ellos que el conocimiento es el activo más importante en una organización, más importante incluso que los más tradicionales y tangibles, como pueden ser los recursos tecnológicos.

Finalidad de la Gestión del Conocimiento 

 La finalidad de la Gestión del Conocimiento es hacer llegar el conocimiento adquirido por un miembro de la organización a todos los que tengan en un momento determinado necesidad de disponer de él.

Cambio de mentalidad, cambio cultural.

La aplicación inteligente de las tecnologías de la información es una condición necesaria, pero no suficiente para gestionar el conocimiento. Hay que dejar atrás las viejas y lentas estructuras “órgano-jerarquizadas”, propias de toda cultura basada en el mero e “imprescindible” flujo-papel. Ello supone un cambio de mentalidad, un cambio cultural, ir al “flujo-digital”.

La respuesta está en las personas El nudo gordiano no es una disponibilidad de medios telemáticos, ofimáticos, etc., ni siquiera el conocimiento en sí mismo, sino cómo hacer para que la gente ocupada quiera contribuir a la estructura de la Gestión del Conocimiento.

La respuesta tiene que ver más con la psicología y la venta de productos (marketing) que con los megabytes. 

 La empresa moderna, materializada en el nuevo “desafío americano”, ha impulsado el aprendizaje continuo y el recurso-conocimiento como forma de obtener ventajas potenciales sobre cualquier competidor. 

 Esta forma de concebir la empresa, como ente vivo, con un cerebro, distribuido entre los de todas las personas; con un sistema nervioso que fija los procedimientos que han de seguirse y con unos miembros que conforman lo que se quiere hacer, es la nueva empresa, la empresa-organización, capaz de triunfar en ese mercado global que es el mundo. 

Reticencias 

 En España, (aunque vamos avanzando), falta esta cultura, existe por ejemplo una reticencia del experto a compartir su activo más preciado, su conocimiento. No existe esa visión de futuro que sobre la base de una corta inversión inicial posibilite grandes avances en las claves competitivas de cada organización. No existe, ni siquiera, el conocimiento (y valga la redundancia) del conocimiento interno de la propia organización y de sus posibilidades en otras áreas de negocio. 

El aprendizaje continuo 

 La empresa del tercer milenio tiene que impulsar el aprendizaje continuo y el recurso-conocimiento como forma de obtener ventajas potenciales sobre cualquier competidor. 

 El conocimiento se genera, bien a través de los propios componentes de la organización, como ajenos a ellos; se accede a él de la forma más asequible posible y se protege, ya que es el recurso más preciado de toda empresa, la que le proporcionará la necesaria innovación y a la larga ventaja competitiva en el mercado. 

 Este es, por tanto, el hueco que se ha de rellenar, proporcionando al ámbito empresarial, directivos y profesionales altamente cualificados en gestionar el activo más importante de su organización, el conocimiento generado, tanto interno, como externo a la misma. 

 Una vez más la formación debe dar respuesta, al mismo tiempo, a la inquietud creada, para hacer avanzar a la empresa española hacia su plena competitividad en el mercado global.

http://www.belt.es/expertos/experto.asp?id=10

Rafael Vidal Delgado Coronel de Artillería en la Reserva Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos Diplomado en Inteligencia Militar Conjunta Diplomado en Mando de Unidades Paracaidistas Doctor en Historia por la Universidad de Granada Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG), por la Universidad Europea de Madrid y Belt Ibérica, S.A. Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM), por la Universidad Europea de Madrid y Belt Ibérica, S.A Profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG) Profesor Principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM) Asesor de Planificación Estrátegica 
BELT IBÉRICA S.A. rvidal@belt.es

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